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El Camino del Inca pasa por Salta

El Camino del Inca, conocido en quechua como “Qhapaq Ñan” (Camino Real), fue declarado Patrimonio de la Humanidad, compartido entre varios países, en Junio de 2014 por la UNESCO. Abarca 6 estados actuales: Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.

Camino del Inca. Patrimonio de la humanidad. 

Si bien el tramo más famoso es el que une la ciudad de Cusco con el sitio arqueológico de Machu Picchu, en total los trazos suman estimativamente unos 40 mil kilómetros que van desde la Patagonia hasta Colombia. 

Se trata de un sistema vial consolidado en el siglo XV por los incas, pero que existe desde hace aproximadamente 2 mil años. Le permitió al Imperio expandirse y a los españoles conquistar América del Sur desde el siglo XVI. Durante el incanato todos los caminos de Sudamérica conducían a Cusco, topónimo que en quechua significa “ombligo del mundo”, pues era la ciudad capital del Tahuantisuyo, nombre dado por los nativos a los territorios que estaban bajo las órdenes del Imperio Incaico. Desde Cusco, la red de caminos, construida en sólo un siglo y a escala continental, se expandía hacia el norte y hacia el sur, buscando recursos para fortalecer la influencia soberana. Por el Camino Real circulaban el comercio, los tributos, los militares, la administración y las noticias. También conectaba con centros de adoración ubicados en las altas cumbres andinas, transitando paisajes de gran belleza.

Al igual que los romanos en Europa, los incas comprendieron que las buenas comunicaciones facilitan la gobernabilidad y el control imperial. De esta manera, la gran carretera de piedra fue el medio de comunicación de muchos intercambios culturales, entre ellos, lingüísticos, produciendo la expansión de las lenguas quechua y aymará que, con el paso del tiempo, se constituyeron en “lenguas puente” entre las diferentes etnias, y colaboraron en la configuración del perfil cultural que hoy reconocemos como “andino”.

En Argentina, el Qhapaq Ñan se extiende desde Jujuy hasta Mendoza coincidiendo, en gran parte, con la Ruta Nacional 40 que, por ende, atraviesa muchos sitios arqueológicos. Un importante tramo pasa por la provincia de Salta, perteneciente a la antigua región conocida como “Kollasuyo”, destacándose el Camino del Complejo Ceremonial del Volcán Llullaillaco, un trayecto que une Santa Rosa de Tastil con Potrero de Payogasta, los Graneros de la Poma y la Recta de Tin Tin que va hacia Cachi.  

La propuesta salteña para la revitalización del Camino Real se encuentra expuesta en la sala Qhapaq Ñan del Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) y está a cargo del Antropólogo Christian Vitry, que ya viene trabajando hace 12 años en el proyecto internacional para el reconocimiento de la UNESCO. Por su parte, Vitry, en un artículo sobre este tema, cita los trabajos de investigación que León Strube Erdmann realizó sobre la vialidad imperial de los Incas. Con relación a la provincia de Salta, comenta:

“Desde el valle de Lerma hay un camino, no muy practicable, por la quebrada del Toro hasta Tunal, donde desemboca el río de Las Capillas para llegar por Papachacra y Putahuasi al Potrero de Payogasta y La Poma o al S. de Payogasta y Cachi; mas la vía única antes de fundada Salta fue y es la quebrada de Escoipe hasta la Cuesta del Obispo (3350 m), donde se trifurca el camino: al N.O. hacia Payogasta y La Poma, al O. hacia Cachi y al S.O. hacia Seclantás y Molinos,...”. 

Por otra parte y con relación a los caminos de la Puna dice que:

“hay una comunicación desde Pastos Grandes por el abra de Las Pircas a La Poma, pero mucho más al  S.O., mientras por el E. se dilata la hoya del Toro que involucra otra comunicación muy accidentada, mentada ya por Boman, 1908: 343.  Arranca este ramal de Morohuasi en el Toro superior, pasa por la fortaleza de Tandil [léase Tastil], cruza la quebrada de Las Capillas, rumbo a Potrero de Payogasta y reuniéndose en Payogasta a la ruta imperial.”

Finalmente y en relación a los valles bajos templados comenta que:

“...La prolongación de la ruta por Humahuaca y en línea recta se presenta en los llanos de la Almona de Jujuy y de San Antonio de Perico pasando por La Caldera al valle de Lerma en toda su extensión hasta Guachipas, cuyo ramal a Pampa Grande descubrió el mismo fundador de Salta, el Licenciado Lerma”.  (Strube Erdmann, 1963).

Hasta el momento, los investigadores han logrado relevar en torno a 25 mil kilómetros del total de la red andina. Resulta interesante destacar que las rutas fueron planificadas según normas claramente establecidas (ancho, superficie, distancia establecida entre postas, etc.). En sus puntos de mayor altura, el Camino del Inca supera los 5 mil metros de altitud y llega a tener hasta 4 metros de ancho. Una de las características principales es que, generalmente, tiende a ser recto, pero en zonas montañosas abundan las escalinatas de roca tallada. También es notable la sofisticación constructiva de esta civilización, reflejada en los puentes fijos, puentes voladizos de madera o roca, puentes colgantes, puentes flotantes, cables carriles, rampas, paredes artificiales construidas sobre precipicios, cortes precisos en la roca, entre otros.

Como los incas no tenían carros ni caballos, la carretera era usada por peatones y llamas, que eran las bestias de carga. Los chaskis, o mensajeros, se trasladaban siguiendo un sistema de postas en donde se relevaban entre sí, logrando que una noticia pudiera recorrer 2 mil kilómetros en menos de 10 días. El emperador inca que estaba en Cusco, podía incluso comer pescado fresco que le traían en menos de 24 horas desde la costa, a 200 km de distancia.