Ahora hay 592 personas interesadas en viajar al Norte Argentino!

La leyenda del Milagro en Salta

Fiesta del Milagro en Salta

Cuando llega el mes de septiembre comienza a sentirse el ambiente del milagro en la ciudad de Salta. Cientos de miles de personas se movilizan desde todos los rincones de la provincia, el país e incluso desde el extranjero. Esta tradición se desarrolla desde hace cientos de años y es una de las manifestaciones religiosas más antiguas y multitudinarias del país junto con la procesión de la Virgen de Luján.

Todo se remonta al año 1592 cuando el Fray Francisco de Victoria, quien había estado presente en la fundación de Salta diez años antes, envió desde España dos imágenes para nuestras tierras: un cristo crucificado de tamaño natural para la iglesia matriz de Salta y una Virgen del Rosario para Córdoba.
La historia nos lleva hacia el puerto del Callao, en Lima, donde los pobladores divisaron dos cajones de madera flotando desamparados en las aguas. Nunca se supo cuál fue el destino de la nave que los trasladó desde Europa o de su tripulación. Conmovido por la situación, el virrey García Hurtado de Mendoza decidió hacer cumplir la voluntad del obispo Victoria por lo que ordenó el traslado de ambas imágenes a sus respectivos destinos.

Finalmente, la comitiva logró recorrer más de 2000 kilómetros a lomo de mula y traer al Señor Crucificado hasta la ciudad de Salta y continuar viaje hacia Córdoba con la madonna. Al primero se lo recibió con una improvisada bienvenida de las autoridades locales y se lo ubicó dentro de la Catedral, en el humilde Altar de las Ánimas, donde reposó prácticamente olvidado por unos cien años.
Corría el año 1692 y poca gente tenía en cuenta la figura del Cristo hasta que sucedieron los hechos del 13 de septiembre. Una serie de terremotos destruyó completamente la ciudad de Esteco, centro geográfico y comercial de la región, y provocó importantes daños en la ciudad de Salta. Al mismo tiempo que sucedían estos hechos, se estaba celebrando la fiesta de la Natividad de la Virgen María por lo que una familia había dejado en la iglesia matriz una imagen de la misma. Cuentan los relatos que, en la desesperación de estos días, los fieles ingresaron a la Catedral y vieron a la figura de María caída a los pies del Cristo en actitud suplicante. Con sobrenatural precisión y conveniencia, uno de los Padres de la Compañía de Jesús escuchó una voz en su cabeza que le decía que los terremotos no cesarían hasta que se sacaran las imágenes en procesión por la ciudad. Las campanas sonaron, la gente se emocionó, las figuras pasearon por el centro de Salta y (creer o reventar) los terremotos cesaron.

Así es que comienza esta centenaria tradición y el pacto de fé entre el pueblo de Salta y las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro. Cada año, más de medio millón de personas participan en una procesión que recorre las calles de la ciudad acompañando a ambas imágenes hasta llegar al Monumento 20 de Febrero para renovar el compromiso con las autoridades celestiales.

A partir de los primeros días de septiembre, es normal ver grupos de personas caminando, en bicicleta o incluso a caballo por las rutas provinciales dirigiéndose hacia la ciudad capital para participar de la movilización religiosa más antigua del país, que se desarrolla ininterrumpidamente cada 15 de septiembre desde 1692 y seguramente se seguirá practicando en una de las provincias más fuertemente influenciadas por la Iglesia Católica.